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VÍCTIMA-HÉROE

Víctima-héroe


Nos acercamos al concepto de víctima-héroe a través del trabajo de criminólogo, académico y juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, el Dr. Eugenio Raúl Zaffaroni. Concretamente de su investigación Delincuencia Urbana y victimización de las víctimas, publicado por la Revista Archivos de Criminología, Seguridad Privada y Criminalística, en el año 2012.


Eugenio Raúl Zaffaroni
Antes de abordar el concepto de víctima-héroe, lo primero que debemos señalar es que este concepto forma parte del desarrollo teórico que Zaffaroni realiza dentro de su conceptualización y análisis de la delincuencia urbana, que muy brevemente podemos definir como: la violencia que se produce en zonas urbanas y selecciona como objeto de comunicación masiva determinados hechos criminales convirtiéndolos en una realidad subjetiva. Esta proyección mediática del hecho implica la selección de las víctimas que deberán responder el modelo de víctima-héroe. Por último, la respuesta política a la delincuencia urbana termina por estar más condicionada por la proyección mediática del hecho y de la víctima-héroe, que por el hecho en sí.
Realizada esta aclaración pasamos ahora a abordar el concepto de víctima-héroe, se trata como advierte el autor de un fenómeno nuevo que nada tiene que ver con la tradicional manipulación de la imagen de la criminalidad urbana con fines políticos.
 En primer lugar, para construir una víctima-héroe esta debe dar determinadas circunstancias, primero la víctima debe ser identificable (clase media o alta) para el público y poseer cierto grado de capacidad histriónica que le permita asumir su papel de víctima-héroe. Y segundo, esto debe suceder en un momento de oportunidad e interés para ciertos sectores políticos y económicos.
La construcción de esta víctima-héroe sigue los siguientes pasos, se selecciona a una víctima que es animada a expresarse en los medios masivos, la información que transmite se toma como verdades científicas y son difundidas como tales por los medios de comunicación, quiénes además incitan a la víctima a que exprese sus peores prejuicios. Estas opiniones nunca son contradichas, porque nadie se atreve a contradecir en voz alta a un ser doliente, digno de compasión y necesitado de solidaridad, asistencia y consuelo, de hacerse esto sería percibido por la opinión pública como una manifestación insensible al dolor ajeno. Paralelamente las personas dedicadas a la política tanto desde el oficialismo como desde la oposición ensayan respuestas a la realidad mediática construida sobre la base del discurso de la víctima-héroe, y que nada tiene que ver con el hecho de la criminalidad urbana, que ya en este contexto es más ignorado que nunca.
Del análisis de este nuevo tipo de víctima, vemos que se diferencia de la víctima tradicional en: (a) el impacto o efecto político inmediato que genera la víctima-héroe y que nos lleva al terreno del respeto a la dignidad de la persona, y (b) la víctima-héroe es interrumpida de forma cruel en su proceso de duelo, lo que puede conllevar grave daño psíquico, sin contar que en ocasiones estas víctimas pueden tener patologías previas y estas se explotan sin miramiento alguno.
Las consecuencias de la irrupción de la víctima-héroe son varias: dentro del  ordenamiento jurídico penal, se produce un desbaratamiento de la legislación, llegando Zaffaroni a afirmar que en países como Argentina y buena medida también Brasil, “ya no existe código penal, sino un conjunto de retazos de normas incoherentes y contradictorias, con desequilibrio de penal, algunas violatorias de normas internacionales de derechos humanos sin contar con la legitimación pública de abusos represivos (incluyendo la tortura) y de un mayor control sobre toda la población (que conforme la experiencia universal se concentra sobre los sectores subalternos y los disidentes ideológicos)”.
Concluye el autor señalando que por esta vía se está logrando un efecto represor que están poniendo en peligro los menores logros de nuestra civilización. Además, la víctima-héroe también supone un peligro para la democracia pluralista, al facilitar los discursos de culpabilizarían y a toda la clase política, lo que lleva al descrédito político y abre la puerta a outsiders oportunistas, recordar en este sentido como señala el autor, que el descrédito del parlamentarismo y del consiguiente pluralismo político es la combinación perfecta para el ascenso del totalitarismo. Y, por último, con relación a la víctima, la interrupción de la elaboración del duelo tiene como consecuencia que las víctimas se quedan en una etapa previa a la elaboración del duelo sin lograr conectarlo, en especial cuando tienen características psicológicas presentan mayores dificultades para la elaboración y el restablecimiento de la salud mental, en consecuencia, esta realidad constituye una revictimización, bajo la forma de un verdadero cinismo victimizante.

Bibliografía

Zaffaroni, E. R., 2012. Delincuencia urbana y victimización de las víctimas. Archivos de Criminología, Seguridad Privada y Criminalística, agosto-diciembre, IV(9), pp. 1-12. 

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